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La nueva NOM: México rumbo a la convergencia regulatoria

La cuenta regresiva hacia una regulación moderna que fortalecerá la confianza en los medicamentos

Columna VALID

Lo anunciado por Cofepris promete un cambio profundo en la industria farmacéutica mexicana: la adopción de un modelo de convergencia regulatoria con estándares internacionales. Más que ajustes, se trata de una transformación que impactará en la manera de registrar, fabricar y controlar los medicamentos.

Ing. Fausto Hernández Montiel, director general de VALID

Sin duda, la industria farmacéutica mexicana se encuentra ante un momento histórico. En los últimos meses se habló de ajustes administrativos a la NOM-059-SSA1-2015, como la inclusión de definiciones que ya existían en otras normas. Pero lo verdaderamente trascendente se anunció apenas esta semana: una nueva versión de la NOM está en preparación y con ella vendrá la convergencia regulatoria.

En términos sencillos, esto significa que México alineará sus Buenas Prácticas de Fabricación con los estándares internacionales más exigentes. Ya no se trata solo de actualizar procesos, sino de dar un paso firme para hablar el mismo lenguaje que agencias regulatorias de alto prestigio, como la FDA en Estados Unidos o la EMA en Europa.

Por supuesto, el impacto es profundo. No hablamos de simples cambios administrativos, sino de una transformación estructural. La incorporación de guías como las de la International Council for Harmonisation (ICH) marcará un antes y un después para toda la cadena farmacéutica.

Hacia un marco global

Es importante decir que la convergencia regulatoria implica que las normas mexicanas comenzarán a homologarse con las mejores prácticas internacionales. Un ejemplo claro es la guía ICH M4, que define el formato armonizado del Expediente o Dossier necesario para obtener el registro sanitario de un medicamento. Con esta guía, los requisitos documentales serán los mismos que los exigidos en otras partes del mundo.

Este ajuste elimina duplicidades que durante años complicaron el acceso a nuevos medicamentos en México. Hasta ahora, los laboratorios debían presentar información distinta según cada autoridad regulatoria. Con la convergencia, el mismo expediente podría ser evaluado tanto en México como en Europa o Japón, reduciendo tiempos y costos.

Para los pacientes, la consecuencia será positiva: medicamentos innovadores podrán llegar más rápido, sin que los trámites regulatorios se conviertan en un obstáculo. Y para las autoridades sanitarias, la convergencia significa contar con mayor certeza y respaldo técnico en cada aprobación.

Un reto de capacitación

Claro que un cambio de esta magnitud no estará exento de desafíos. La industria mexicana deberá capacitarse a fondo para comprender y aplicar las nuevas guías internacionales. No basta con cumplir con lo que ya se venía haciendo: será necesario actualizar manuales, revisar procedimientos y formar a los equipos técnicos en el nuevo marco regulatorio.

Aquí es donde surgen oportunidades para empresas especializadas en consultoría y capacitación. VALID, por ejemplo, puede convertirse en punta de lanza en esta transición, acompañando a laboratorios nacionales e internacionales en la adaptación a las guías ICH y a las nuevas exigencias de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris).

Lo que está claro es que la industria debe empezar desde ya a prepararse. Esperar a que el calendario quede oficialmente marcado sería un error que podría costar caro en términos de competitividad.

Una oportunidad para México

Más allá de la carga de trabajo que implica adaptarse, esta convergencia regulatoria representa una gran oportunidad para México. Con normas equivalentes a las de Estados Unidos, Europa o Japón, el país se posiciona como un socio confiable en la producción y distribución de medicamentos.

Esto podría potenciar el atractivo de México en un contexto de nearshoring farmacéutico, donde las empresas buscan instalarse en lugares estratégicos para abastecer a distintos mercados. Contar con un marco regulatorio homologado a nivel internacional coloca a México en la lista de candidatos serios para nuevas inversiones.

Empero, los beneficios también llegarán al sistema de salud y a los pacientes. Al reducir barreras regulatorias, se facilita la introducción de terapias innovadoras para enfermedades que hoy tienen opciones limitadas. Es, en pocas palabras, un cambio que impacta directamente en la vida de las personas.

Un paso hacia el futuro

Lo anunciado por Cofepris no es un simple ajuste; es una transformación profunda. La nueva NOM abrirá el camino hacia una convergencia regulatoria que permitirá a México hablar de tú a tú con las agencias más avanzadas del mundo.

Reitero, el reto es grande: se necesitará capacitación, inversión y un compromiso decidido de toda la industria. Pero también es una oportunidad única para modernizar procesos, ganar competitividad y brindar más y mejores medicamentos a la población.

Si la industria aprovecha esta coyuntura, México no solo actualizará una norma. Podrá consolidarse como referente regional en calidad y regulación farmacéutica. El futuro ya empezó y es momento de asumirlo con visión y compromiso.

Fausto Hernández Montiel

Fausto Hernández Montiel es ingeniero industrial por el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y tiene un Master in Business Administration (MBA) por la Universidad de las Américas. Ha trabajado para la Industria Farmacéutica mexicana desde 1987, en las áreas de Planeación de Producción, Almacenes, Abastecimientos, Desarrollo Comercial, Ventas e Inteligencia de Mercados. Desde 2013 es director general en dos empresas de consultoría: NEGOCEN (dedicada a estudios de mercado) y en VALIDPRO (empresa dedicada a brindar servicios de capacitación y validación en empresas del ramo de la salud: www.validpro.com.mx). Su correo electrónico es: fausto@validpro.com.mx

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