Compras públicas de medicamentos, en evidente crisis: INEFAM
Entre reglas cambiantes y retrasos logísticos, el sistema de adquisiciones enfrenta su prueba más difícil

Entre-Vistas
Enrique Martínez Moreno, director general del INEFAM

La cancelación parcial de una megacompra de medicamentos genéricos ha encendido las alertas en la industria farmacéutica. Enrique Martínez, analista experto en política de salud, advierte que los cambios de reglas, la falta de planeación y los retos logísticos están poniendo en riesgo el abasto de millones de piezas.
Jorge Arturo Castillo
“Están con los dedos en la puerta, sacando lo mejor que pueden”. Así resume Enrique Martínez, director general del Instituto de Investigación Farmacéutica (INEFAM), la situación que enfrenta el gobierno mexicano tras la anulación parcial de un proceso de adquisición que representaba más del 80% de los medicamentos genéricos programados.
El documento que alertó a la industria fue un oficio de la Secretaría Ejecutiva del Sistema Nacional Anticorrupción y Buen Gobierno (SESNA) dirigido a Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México (Birmex). Se filtró el martes 08 de abril por la noche y, desde entonces, reina la incertidumbre. “El jueves 10 hubo una reunión con el subsecretario para intentar ordenar las cosas, pero seguimos sin información precisa”, explica Martínez.
Subastas inversas y reacomodos contractuales
Las claves en disputa podrían alcanzar las 175, lo que significa comprometer alrededor de 300 millones de piezas, entre medicamentos y dispositivos. El gobierno ha planteado renegociar los precios, ofreciendo una «oferta subsecuente de descuento». En otras palabras, abrir la puerta a proveedores que no resultaron ganadores inicialmente.
“Podría haber dos laboratorios por clave, modificando la naturaleza original de los contratos”, dice Martínez. Esto obligará a redefinir todo el proceso, pues se pondrán a competir nuevamente a los laboratorios para ajustar precios en plena marcha.

Legalidad en vilo y nuevas leyes
Uno de los puntos más delicados es la legalidad de las modificaciones. Aunque la nueva Ley de Adquisiciones ya fue aprobada, aún no se publica oficialmente ni se han emitido sus reglamentos. “Seguramente se están amparando en estas nuevas disposiciones para poder negociar sobre la marcha”, afirma el analista.
Según Martínez, esto podría sentar un precedente peligroso. «Estamos entrando a un nuevo modelo de adquisiciones sin planeación, con una ley que aún está coja».
Logística frágil y última milla
Aunque se hable de contratos y claves, el verdadero problema es logístico. “No es que no haya productos. Es que Birmex no tiene la capacidad de entregarlos a tiempo y en forma”. La llamada «última milla» sigue siendo el eslabón más frágil de la cadena de suministro, que no se ha podido resolver, sobre todo porque se sigue en una larga curva de aprendizaje.
Martínez relata casos en los que los camiones llegan a almacenes que no tienen espacio, o donde los productos no son recibidos porque la cantidad no coincide con la registrada. «Esto es consecuencia de la falta de planeación», afirma.

Improvisación institucional
A lo anterior se suma la reciente salida de varios funcionarios clave en Birmex y el nombramiento de un nuevo director sin experiencia en compras públicas. «Volvemos a empezar desde cero. No solo él, sino todo su equipo estará en curva de aprendizaje justo en el peor momento», advierte Martínez.
“El proceso no ha terminado. Estamos a mediados de abril y seguimos viendo contratos en emisión”, señala el entrevistado. Las instituciones están apuradas. El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), por ejemplo, lanzó pedidos que podrían representar tres meses de consumo.
Falta de transparencia
Enrique Martínez reconoce que ha habido apertura de este gobierno que inició en octubre pasado para dialogar con la industria, pero asegura que sigue faltando transparencia. “Nos parece que no están informando bien ni a la presidenta Claudia Sheinbaum. Si hay proveedores que no están cumpliendo, deben sancionarlos. Pero no se vale generalizar”.
El experto considera que la industria nacional ha demostrado capacidad de respuesta, especialmente durante la pandemia de Covid-19, cuando las plantas locales abastecieron hasta el 70% de las necesidades.

¿Una gran farmacéutica del Estado?
La propuesta de crear una «gran farmacéutica estatal» ha sido retomada por la titular del Poder Ejecutivo. Para Martínez, esto revela desconocimiento de la capacidad instalada del sector privado. “Las plantas en México producen más de 6,000 millones de piezas. Cerca de 4,300 millones se quedan para el mercado nacional”.
En vez de duplicar funciones, considera que el gobierno debería ordenar mejor sus procesos de adquisición y apoyarse en quienes ya tienen la infraestructura.
Hacia el octavo o noveno modelo
El experto advierte que estamos frente a lo que podría ser el octavo, o incluso noveno, modelo de adquisiciones desde 2019. «Siguen cambiando las reglas del juego y no terminan de implementar ninguna. La falta de continuidad es el verdadero problema».
La expectativa, según Martínez, es que 2026 sea el año en que por fin se logre consolidar una estrategia funcional. Para ello, urge que los reglamentos de la nueva ley se emitan cuanto antes y que se piense, incluso, en una legislación especial para medicamentos y dispositivos.

Un cierre que abre nuevas preguntas
En suma, el panorama es incierto. Los problemas de logística, la improvisación institucional, la presión por abastecer y la falta de claridad legal configuran un escenario complejo. “Esperamos que este ejercicio sirva al menos para aprender algo y que en 2027, cuando venga la próxima Bienal, estemos mejor preparados”, concluye Martínez.
Porque en salud, la improvisación no solo cuesta dinero. También puede costar vidas.



