Misión: reducir la odisea diagnóstica de las enfermedades raras en México
Pensemos en Cebras

Entre-Vistas
La iniciativa Pensemos en Cebras impulsa en México una agenda de diagnóstico oportuno para las enfermedades raras mediante capacitación médica, concientización social e incidencia legislativa. Jacqueline Tovar Casas explica por qué pensar en “cebras” puede marcar la diferencia entre un diagnóstico temprano o años de incertidumbre para miles de pacientes. La organización busca articular a médicos, pacientes, legisladores y medios para reducir la odisea diagnóstica.
Karen Garrido, reportera Mundo Farma
Las enfermedades raras representan uno de los retos más complejos para los sistemas de salud en todo el mundo. Aunque cada una de ellas afecta a un número reducido de personas, en conjunto impactan a millones de pacientes que enfrentan un problema común: la dificultad para obtener un diagnóstico oportuno.
En México, ese proceso puede extenderse durante años. Muchos pacientes recorren hospitales, consultorios y especialistas sin encontrar una explicación clara a sus síntomas. Esta travesía, conocida como odisea diagnóstica, puede provocar que los tratamientos lleguen demasiado tarde o que las secuelas sean irreversibles.
Frente a este escenario, diversas organizaciones de pacientes han comenzado a impulsar iniciativas que buscan cambiar la manera en que el sistema de salud aborda estos padecimientos. Una de ellas es Pensemos en Cebras México, encabezada por Jacqueline Tovar Casas, quien ha convertido la sensibilización médica y social en el eje de su trabajo.
“Una enfermedad rara no debería ser sinónimo de muerte ni de discapacidad si logramos detectarla a tiempo”, sostiene.
Pensar en cebras: cambiar la lógica del diagnóstico
El concepto detrás de Pensemos en Cebras tiene su origen en una metáfora utilizada durante la formación médica.
Tradicionalmente se enseña que cuando un médico escucha “galopes” debe pensar primero en caballos, es decir, en las enfermedades más comunes. Este principio busca evitar diagnósticos excesivamente complejos cuando la causa suele ser un padecimiento frecuente.
Sin embargo, en el caso de las enfermedades raras esta lógica puede convertirse en un obstáculo.
Cuando los síntomas no encajan con los diagnósticos habituales, los pacientes pueden pasar años sin una respuesta clara. De ahí que la comunidad internacional de enfermedades raras haya adoptado un mensaje diferente.
“Cuando se escuchen galopes no nada más hay que pensar en caballos; también hay que recordar que las cebras existen”, explica Tovar Casas.
La cebra se ha convertido así en un símbolo global de las enfermedades raras y de la necesidad de fortalecer la medicina de precisión, que permite identificar padecimientos poco frecuentes mediante diagnósticos más especializados.
El desafío del diagnóstico tardío
Uno de los principales problemas que enfrentan los pacientes con enfermedades raras es el tiempo que transcurre antes de recibir un diagnóstico correcto.
En muchos casos, los síntomas iniciales pueden confundirse con otras patologías más comunes, lo que provoca diagnósticos equivocados o tratamientos que no resuelven el problema de fondo.
Para Jacqueline Tovar Casas, esta situación refleja una brecha estructural en el sistema de salud.
“Si logramos detectar estas enfermedades a tiempo, podemos evitar secuelas que ya no son reversibles”, señala.
La iniciativa Pensemos en Cebras busca justamente reducir esa brecha a través de estrategias que integren educación médica, sensibilización social e incidencia en políticas públicas.
Capacitación médica y sensibilización social
Uno de los pilares del proyecto consiste en fortalecer la formación de los profesionales de la salud.
Las enfermedades raras suman miles de padecimientos distintos, lo que dificulta que los médicos puedan reconocerlas con facilidad durante la práctica clínica cotidiana.
Por ello, la organización promueve programas de capacitación continua para médicos en formación y especialistas, con el objetivo de mejorar la sospecha diagnóstica.
Al mismo tiempo, también impulsa campañas de información dirigidas a pacientes y cuidadores.
La intención es que las personas puedan identificar señales de alerta y acudir a especialistas cuando los síntomas no tienen una explicación clara.
“La sensibilización es clave para que estas enfermedades dejen de ser invisibles”, afirma Tovar Casas.
Incidencia legislativa y política pública
Además del trabajo educativo, Pensemos en Cebras también participa activamente en espacios de diálogo con legisladores y autoridades sanitarias.
Uno de los avances recientes en esta agenda es la discusión sobre la creación de un Registro Nacional de Enfermedades Raras, una herramienta que permitiría dimensionar con mayor precisión la magnitud del problema en México.
Contar con datos epidemiológicos confiables facilitaría la planeación de políticas públicas orientadas al diagnóstico temprano y al acceso a tratamientos.
En ese sentido, la organización ha participado en encuentros con legisladores y especialistas para impulsar la dictaminación de iniciativas relacionadas con este tema.
La meta es avanzar hacia una estrategia nacional que permita mejorar la atención integral de los pacientes.
El papel de la comunidad médica y científica
La construcción de soluciones para las enfermedades raras requiere la participación de múltiples actores.
Médicos, investigadores, asociaciones de pacientes, industria farmacéutica y autoridades sanitarias deben colaborar para desarrollar estrategias que permitan mejorar el diagnóstico y el acceso a tratamientos.
Pero también existe otro actor fundamental: los medios de comunicación.
“Ustedes los medios tienen un papel muy importante para que esta información llegue a más personas”, señala Tovar Casas.
Desde su perspectiva, la difusión de estas historias permite que más pacientes identifiquen sus síntomas y que la sociedad comprenda mejor la dimensión del problema.
Hacia una agenda nacional de enfermedades raras
A nivel internacional, diversos organismos han planteado la necesidad de desarrollar estrategias nacionales para mejorar la atención de las enfermedades raras antes de 2030.
México se encuentra en una etapa de construcción de políticas públicas en este campo.
Para organizaciones como Pensemos en Cebras, el objetivo es contribuir a que el país cuente con una agenda integral que contemple diagnóstico oportuno, acceso a tratamientos y acompañamiento para los pacientes.
La meta final es reducir el tiempo que tardan los pacientes en recibir un diagnóstico.
Esto implica no solo fortalecer la capacitación médica, sino también generar mecanismos de coordinación entre instituciones, especialistas y organizaciones de la sociedad civil.
Romper la odisea diagnóstica
Para Jacqueline Tovar Casas, el cambio comienza con una idea sencilla pero poderosa: sospechar.
Cuando los síntomas no encajan con las enfermedades más comunes, pensar en una enfermedad rara puede marcar la diferencia entre años de incertidumbre o un diagnóstico temprano.
Por eso la iniciativa insiste en un mensaje que se ha convertido en su lema central.
“Cero odiseas diagnósticas por una enfermedad rara”, resume.
El objetivo es claro: construir un sistema de salud que permita detectar estas enfermedades a tiempo y ofrecer a los pacientes una oportunidad real de tratamiento.



