Nuevas moléculas: innovación, inversión y un país que busca jugar en la primera división
Daniel Londero, director general de Bayer Pharma en México

Entre-Vistas
Daniel Londero, director general de Bayer Pharma en México

• México vive un “gran momento” para la industria farmacéutica, con mayor diálogo e inversión en salud
• Bayer Pharma México acelera su portafolio con nuevas moléculas en oncología, salud renal, retina y salud femenina
• La compañía apuesta por posicionar al país como hub global de producción, investigación e innovación farmacéutica
Jorge Arturo Castillo
Hay momentos en los que una industria deja de reaccionar y comienza, por fin, a anticiparse. La conversación que hoy rodea a Bayer Pharma México —y en general a la industria farmacéutica— parece moverse en esa dirección. No es una ruptura, pero sí un ajuste de fondo: más diálogo con el gobierno, mayor claridad regulatoria y, sobre todo, una apuesta creciente por la innovación como eje del sistema de salud. En ese contexto, Daniel Londero, director general de Bayer Pharma México, en entrevista exclusiva con Mundo Farma, lanza una frase que no es menor: “yo lo definiría como un gran momento”.
Un gran momento para la industria farmacéutica en México
Por supuesto, la afirmación tiene sustento. Tras años de tensiones, el entorno comienza a mostrar señales de mayor coordinación entre autoridades y compañías. No se trata de un escenario ideal, pero sí de uno más funcional. “Hemos tenido las puertas realmente abiertas para expresar nuestras necesidades y nuestra intención de seguir apostando por México”, explica Londero.
Ese cambio de tono ha sido particularmente visible en procesos complejos como las compras públicas, donde el aprendizaje institucional ha permitido mejorar la planeación y reducir riesgos. La anticipación en los procesos, por ejemplo, abre la puerta a algo que la industria valora por encima de todo: certidumbre.
Porque en el fondo, el problema nunca fue solo financiero o logístico, sino estructural. Sin previsibilidad, no hay producción eficiente, no hay inversión sostenida y, en consecuencia, no hay acceso oportuno para los pacientes.
El diálogo como punto de inflexión
Lo que hoy se observa es una relación distinta. Más pragmática, menos ideológica. La industria entendió que debía adaptarse a nuevas reglas; el gobierno, que necesitaba escuchar a quienes producen e innovan.
“Si colaboramos, es lo mejor que le puede pasar a los pacientes mexicanos”, resume Londero.
Esa lógica de colaboración ha permitido, incluso, decisiones que hace poco parecían impensables. En momentos críticos, Bayer decidió producir y enviar medicamentos sin tener contratos firmados, asumiendo riesgos importantes. No es un modelo sostenible, pero sí un reflejo del nivel de compromiso que exige el sistema.
Claro, el punto relevante es que esas decisiones hoy pueden ser excepcionales y no la norma. Y eso cambia todo.
Bayer Pharma México y nuevas moléculas: innovación con impacto real
Si el entorno comienza a alinearse, la apuesta de Bayer Pharma México se vuelve más ambiciosa. En los últimos dos años, la compañía ha introducido cuatro nuevas moléculas con múltiples indicaciones, enfocadas en áreas críticas para el sistema de salud.
“Son moléculas que realmente están enfocadas en condiciones que el gobierno ha definido como prioritarias”, señala Londero.
Cabe decir que el portafolio incluye tratamientos para cáncer de próstata, enfermedad renal crónica en pacientes diabéticos, hemofilia y enfermedades de la retina. Más allá de su valor clínico, estas terapias responden a una lógica más amplia: intervenir antes, mejor y con mayor precisión.
Ahí está uno de los cambios de fondo en la industria. Ya no se trata solo de tratar enfermedades, sino de modificar su curso.
Moléculas que cambian el juego
Pero ojo, el caso de la enfermedad renal es particularmente ilustrativo. En México, millones de pacientes avanzan hacia etapas críticas que implican altos costos para el sistema y una pérdida significativa de calidad de vida.
Así, la innovación de Bayer permite frenar ese avance. “Estamos hablando de tratamientos que cambian la forma de tratar o de prevenir el avance de una patología”, afirma Londero.
Lo mismo ocurre en otras áreas. En enfermedades de la retina, nuevas terapias reducen la frecuencia de aplicaciones, lo que mejora la adherencia y amplía la capacidad del sistema para atender a más pacientes.
En oncología, los avances apuntan a tratamientos más eficaces y seguros. En salud femenina, nuevas moléculas buscan atender condiciones históricamente subatendidas.
No es un portafolio incremental. Es un portafolio que redefine estándares.
Lo que viene: una nueva generación de terapias
La mirada de Bayer Pharma México no se queda en el presente. Para los próximos años, la compañía prepara lanzamientos que apuntan a una medicina más precisa, más personalizada y, en algunos casos, potencialmente curativa.
Entre ellos, destacan nuevas indicaciones en salud renal con impacto cardiovascular, tratamientos innovadores para menopausia y desarrollos enfocados en la prevención de eventos cerebrovasculares.
Pero el cambio más profundo está en el tipo de innovación que viene. Hoy, cerca del 45% del pipeline de la compañía está compuesto por terapias biológicas, celulares y génicas.
“Para fines de esta década vamos a estar hablando de tratamientos que tienen el potencial de prevenir o incluso curar enfermedades que hoy no tienen solución”, advierte Londero.
México en la carrera global por la innovación
En este contexto, México no es un actor pasivo. Compite activamente por atraer inversión, estudios clínicos y producción farmacéutica.
“Compito contra mis colegas de otros países para atraer producción e inversión”, reconoce Londero.
Esa competencia no se gana con discurso, sino con condiciones. Regulación eficiente, tiempos de aprobación competitivos y una política pública alineada con la innovación son factores determinantes.
Los avances recientes en materia regulatoria son un primer paso, pero aún insuficiente. La meta es clara: convertir a México en un país atractivo para las casas matrices.
Porque en la industria farmacéutica, la inversión no se asigna por geografía, sino por competitividad.
Un hub en construcción
Las condiciones existen. México cuenta con infraestructura, talento y una posición geográfica privilegiada. Bayer, por ejemplo, opera plantas estratégicas que abastecen no solo al mercado local, sino a decenas de países.
“México es un hub de producción que sirve al mundo”, explica Londero.
La ambición es mayor: colocar al país entre los diez mercados más importantes de la compañía a nivel global.
No es un objetivo menor. Implica crecer a doble dígito, atraer inversión sostenida y consolidar capacidades locales. Pero también implica algo más: que México deje de ser un mercado relevante y se convierta en un mercado estratégico.
Innovación y sostenibilidad del sistema de salud
Uno de los debates más sensibles es el costo de la innovación. Para Londero, el enfoque debe ser otro: entender la innovación como una herramienta de eficiencia.
“Si tratas temprano, el sistema ahorra y el paciente vive mejor”, resume.
¿Alguien lo duda? El ejemplo de la enfermedad renal es contundente. El costo de atender a un paciente en etapas avanzadas puede multiplicarse varias veces respecto a etapas tempranas. La innovación permite intervenir antes y evitar ese escalamiento.
Lo mismo ocurre en otras patologías. Menos hospitalizaciones, menos intervenciones y mayor calidad de vida se traducen en un sistema más sostenible.
La ecuación es clara: innovación no es gasto, es inversión inteligente.
Tecnología, datos y el futuro inmediato
Sin duda, la transformación también pasa por la tecnología. Bayer ha incorporado inteligencia artificial en investigación clínica, análisis de datos y procesos internos.
Hoy es posible simular miles de compuestos, acelerar ensayos y optimizar decisiones.
“No hay que tenerle miedo a la inteligencia artificial, hay que abrazarla”, afirma Londero.
El mensaje no es retórico. En una industria donde el tiempo es crítico, la tecnología se convierte en una ventaja competitiva.
Quien la entienda primero, avanza. Quien la ignore, se queda atrás.
El propósito detrás de la industria
Más allá de la estrategia, hay un elemento que define a la industria farmacéutica: su propósito.
“Somos privilegiados porque trabajamos para mejorar la vida de las personas”, dice Londero.
Esa idea atraviesa toda la conversación. Desde la inversión en nuevas moléculas hasta la adopción de tecnología, el objetivo final es el mismo: ampliar el acceso, mejorar la calidad de vida y, en el mejor de los casos, cambiar el curso de una enfermedad.
En el corto plazo, Bayer se ha fijado una meta concreta: beneficiar a más de 10 millones de pacientes en México.
En el largo plazo, la apuesta es más ambiciosa: consolidar un país que no solo consume innovación, sino que la produce.



