Crisis en la compra consolidada: lo que la industria farmacéutica no puede callar

Entre-Vistas

Los errores en la licitación de medicamentos para 2025 no solo revelaron fallas técnicas y logísticas, sino que dejaron a cientos de empresas en vilo. La industria asegura que no hubo corrupción de su parte, sino falta de planeación y escucha.
Jorge Arturo Castillo
«Lo que vive hoy la industria no tiene precedentes: una licitación cancelada por completo y siete procesos fallidos en un solo sexenio. A pesar del esfuerzo de empresas comprometidas, el resultado fue un desastre administrativo que compromete la disponibilidad de medicamentos para millones de mexicanos», expresa Rafael Gual Cosío, director general de la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica (Canifarma) en entrevista exclusiva con Mundo Farma.
Sin duda, la entrevista con el ingeniero, profundo conocedor del sector farmacéutico, fue directa, sin rodeos. Desde el primer minuto reconoció que “el proceso fue tortuoso”, con voz serena pero firme. No es la primera vez que enfrenta obstáculos, pero sí la primera vez que presencia una anulación total de una licitación nacional de medicamentos. De las 3,000 claves previstas, solo 1,570 fueron asignadas, de las cuales 175 están ahora bajo investigación.
Claves asignadas, pero no entregadas
De esas 1,570 claves, 1,395 habían sido adjudicadas a diferentes empresas. El escenario que se plantea ahora es incierto: si bien habrá un proceso de cancelación y se pagará lo que ya fue entregado, el resto se asignará por adjudicación directa a los mismos proveedores.
“En el caso de las 175 claves bajo investigación, se procederá mediante ofertas subsecuentes de descuento o subastas inversas. Pero hay que decirlo claro: no fue culpa de la industria”, señala. Según el ingeniero, las empresas concursaron conforme a las reglas impuestas, presentaron su documentación técnica y ofrecieron sus mejores precios.
“La descalificación técnica indebida de algunos proveedores fue responsabilidad de los organizadores. Si ni siquiera les permitieron pasar a la propuesta económica, ¿cómo pueden acusarlos de fallas?”, se pregunta.
Afectaciones económicas para los proveedores
Muchas empresas ya habían comenzado a importar el principio activo para la fabricación de los medicamentos. “Y ahora, con la licitación cancelada, nadie les garantiza que vayan a resultar ganadoras en un nuevo proceso”, explica. Aunque se hable de nuevas invitaciones restringidas, eso no asegura la recuperación de la inversión.
Además, la incertidumbre se agrava. La promesa de relanzar la licitación en enero se postergó para febrero, luego marzo, después abril. Ahora, se menciona mayo como el mes en que comenzarán las adjudicaciones directas, pero todo depende de cambios en la Ley de Adquisiciones.
“Quieren modificar la ley para que las ofertas subsecuentes de descuento se vuelvan el nuevo procedimiento estándar. Pero eso no es lo más transparente”, advierte.
Mejor diálogo, peores resultados
El ingeniero Gual reconoce un cambio respecto al sexenio anterior: hay más diálogo con las autoridades. “Con Cofepris, con la Secretaría de Salud, con la Secretaría de Economía… ha habido comunicación”, dice. Sin embargo, ese diálogo no se tradujo en resultados positivos.
Muchas veces se puso en la mesa. La logística, uno de los puntos más críticos, fue ignorada desde el inicio. “Se necesitaba un operador logístico especializado, pero no se contrató con anticipación. Hubo entregas simultáneas en lugares sin capacidad para recibirlas. Todo fue un caos”.
A lo anterior se suman problemas recurrentes, como el impago. “El Insabi, ahora convertido en IMSS-Bienestar, todavía debe más de 8,000 millones de pesos a la industria farmacéutica. Estamos en mesas de trabajo, conciliando facturas, pero se está pagando a cuentagotas”.
Una licitación diseñada para fallar
“La planeación fue inexistente”, lamenta. Antes, una licitación tomaba nueve meses, pero ésta se organizó en tres. “El equipo no tenía la preparación necesaria. Se subestimó la complejidad del proceso”.
Desde diciembre de 2024 se hablaba de entregas en enero. Pero el calendario se fue corriendo sin solución a la vista. “Se montó un sistema nuevo, sin probarlo, sin conocer las capacidades reales de recepción en los más de 360 centros de distribución. Nunca nos dijeron cuántos productos podían recibir ni cómo”, declara.
El resultado: rechazos de mercancía, productos almacenados sin destino, y ahora, la amenaza de no pago.
¿Una farmacéutica estatal?
Entre las propuestas más cuestionadas, arguye el ingeniero Gual, está la creación de una farmacéutica del Estado. “Sería una locura”, dice sin dudar. “Ni la mega farmacia funcionó. ¿Cómo van a montar una planta que fabrique más de 1,000 productos? Ninguna empresa tiene más de cincuenta”.
Y va más allá: “Ni en China existe un modelo así. Los costos, los tiempos, la regulación… es un despropósito desde cualquier ángulo”.
La industria, dice el director de la Canifarma, no se niega a participar. “Queremos entregar medicamentos, queremos ayudar. Pero si no se nos permite colaborar, si no se nos escucha, es imposible hacerlo bien”.
Aranceles y Trump: impacto externo
Por otro lado, el regreso de Donald Trump a la conversación política también inquieta al sector. “No exportamos mucho a Estados Unidos, pero si el país vecino del norte impone aranceles a medicamentos, el impacto lo sentirán ellos”, asegura. Son productos de primera necesidad, y cualquier restricción tendría consecuencias.
“La comparación es clara. Si nosotros le ponemos aranceles al maíz, los afectados somos nosotros. Lo mismo les pasaría si encarecen los medicamentos que importan”.
El papel de Cofepris y la regulación
Uno de los temas que sí avanzan es la parte regulatoria. “Con Cofepris hay un equipo técnico con conocimiento. Se nombró a gente capaz, de carácter técnico, y esperamos que eso rinda frutos”, comenta. El rezago es enorme, pero se percibe voluntad.
“Hay buen equipo. La titular de la agencia sanitaria, Armida Zúñiga, eligió a personas con experiencia. Eso es alentador”.
No obstante, advierte que muchas decisiones dependen de factores externos. “Si no se paga a tiempo, si se cancelan contratos, si se pone en entredicho la seguridad jurídica, difícilmente llegarán nuevas inversiones”.
La reputación del país en juego
“El daño reputacional para México es serio”, afirma. Cuando se cancela un contrato y las empresas ya compraron materia prima, se afecta la confianza. “Todo el mundo lo ve. No solo se trata del contrato perdido, sino del mensaje que se manda a las casas matrices”.
Y así, la expectativa de que nuevas inversiones lleguen al país queda suspendida.
“Todo dependerá de cómo se resuelva esto. Si hay pagos, si hay certeza, si hay diálogo. Pero por ahora, estamos en pausa”.
“Estamos aquí, listos para ayudar”
Antes de despedirse, el ingeniero Gual lanza un mensaje que busca trascender el conflicto inmediato. “La industria farmacéutica establecida en México, tanto nacional como internacional, es un activo del país. Estamos aquí. Estamos dispuestos a participar en lo que se nos pida”.
No es solo una cuestión económica. Se trata de un compromiso con la salud pública, con el paciente, con la sociedad. “La industria ha demostrado que quiere ayudar. Solo esperamos que se nos escuche”, concluye el ingeniero Gual.




Rafael es el mas conocedor del tema. Sin embargo lleva diciéndole a todo mundo esto mismo desde que entró la 4T. Nadie ha escuchado sus consejos y han llevado al país a una crisis nunca vista.
Cada idea de este gobierno es peor que la anterior. Me da pena que Rafa siga gastando su tiempo en comunicar sus conocimientos a quien no quiere escuchar.