Columnas

Telemedicina, el futuro negado de la salud en México

Columna Desde el Legislativo

«La tecnología debe cerrar brechas, no abrirlas.»

—Ayoade Alakija

La pandemia evidenció la urgencia de digitalizar los sistemas de salud. Mientras muchos países dieron pasos firmes hacia la telemedicina, México se quedó atrás por falta de voluntad política. Una nueva iniciativa busca corregir ese rezago histórico y garantizar el acceso equitativo a la salud digital.

Dr. Éctor Jaime Ramírez Barba

La pandemia por COVID-19 fue más que una crisis sanitaria: representó un punto de inflexión para los sistemas de salud a nivel mundial. Mientras muchas naciones aceleraban su transformación digital, México optó por la inercia. La respuesta del gobierno federal, especialmente durante el sexenio de la llamada Cuarta Transformación, osciló entre la tibieza y la omisión.

Hoy, al presentar la iniciativa de reforma a la Ley General de Salud en materia de telemedicina, abrimos una ventana de oportunidad para enmendar ese rezago. Es momento de promover un diálogo serio y urgente entre la comunidad médica, el Poder Legislativo y la sociedad en su conjunto.

A raíz de la emergencia sanitaria, la telemedicina demostró su valor: permitió garantizar la continuidad en la atención, redujo costos, amplió el acceso en zonas remotas y salvó vidas. Países como Brasil y Chile reportaron avances sustanciales. En México, sin embargo, los progresos fueron aislados y empujados por iniciativas estatales o privadas ante la falta de una política federal coherente.

Brecha regulatoria, brecha social

Desde 2019, la Organización Mundial de la Salud ha enfatizado la relevancia de las tecnologías digitales para lograr la cobertura sanitaria universal. Pero en México, la falta de un marco normativo perpetuó desigualdades. Pese a los discursos oficiales sobre “transformación digital”, no se concretaron políticas ni lineamientos que dieran certeza jurídica a pacientes y profesionales.

Las plataformas digitales pueden facilitar diagnósticos, seguimiento, prevención e incluso rehabilitación, superando barreras geográficas y sociales. Pero sin reglas claras, ni los pacientes ni los prestadores sabían a qué atenerse. Persistieron vacíos en derechos, manejo de datos personales, responsabilidades médicas, calidad y certificación.

Un análisis reciente de la literatura científica en PubMed sobre telemedicina en México (2025) destaca su utilidad en enfermedades crónicas como la diabetes o la hipertensión. En muchos casos, el modelo híbrido (presencial y a distancia) resultó más efectivo para el control y la adherencia terapéutica. Sin embargo, los mismos estudios alertan sobre la fragmentación y las desigualdades provocadas por la falta de regulación.

Una propuesta integral, con base científica

La iniciativa de reforma que presentamos el pasado 30 de julio de 2025 es resultado de años de análisis académico, revisión de experiencias internacionales y trabajo con comunidades médicas y sociales. Su objetivo es claro: garantizar el derecho igualitario a la salud digital en todo el país.

Entre los principales ejes de la propuesta destacan: reconocer legalmente a la telemedicina como parte integral de la atención médica; establecer el acceso equitativo como principio rector; eliminar barreras geográficas y tecnológicas; proteger los datos personales sensibles; definir las responsabilidades profesionales; y promover un modelo complementario (no sustituto) del sistema presencial.

Además, se plantea la obligación de capacitar al personal médico en el uso adecuado de estas tecnologías, así como crear lineamientos de calidad y mecanismos de evaluación, registro y certificación tanto para instituciones públicas como privadas. La iniciativa incluye también la validez digital del consentimiento informado y la obligación de emitir lineamientos por parte de la Secretaría de Salud.

Entre el discurso y la realidad

Durante años, la narrativa oficial giró en torno a la innovación y la salud universal. Pero lo cierto es que se abandonaron proyectos previos como la Ley de Salud Digital de 2021, no se asignaron recursos suficientes y nunca hubo una hoja de ruta clara. Mientras nuestros vecinos avanzaban, México mantuvo la inequidad digital intacta, particularmente en zonas rurales.

Las consecuencias son palpables: desplazamientos innecesarios, largas filas, falta de seguimiento en padecimientos crónicos, y proliferación de fraudes digitales sin consecuencias ni protección. La ciudadanía, como siempre, fue quien pagó los costos de la omisión.

Es hora de reconocer que la telemedicina no es un lujo, ni una moda, ni un capricho de tecnólogos. Es una herramienta legítima de atención médica, eficaz, segura y validada por la evidencia científica. La falta de regulación no solo nos margina del avance global, sino que mantiene a millones de mexicanos fuera del derecho a una atención médica digna y moderna.

Un llamado a la acción

Esta iniciativa legislativa no busca imponer, sino dialogar. Su espíritu es el de cerrar brechas, no abrirlas. La tecnología puede y debe ser un vehículo para la equidad, no un privilegio exclusivo. Confío en que los legisladores oficialistas tendrán la altura de miras para debatir con responsabilidad y aprobar una reforma que podría cambiar la historia de la salud en México.

Seguiremos informando a nuestros lectores, con el compromiso de impulsar desde todos los frentes una salud más justa, accesible y moderna.


Éctor Jaime Ramírez Barba

El Dr. Éctor Jaime Ramírez Barba es un destacado político y médico mexicano, miembro del Partido Acción Nacional (PAN). A lo largo de su carrera, ha ocupado el cargo de diputado federal en diversas ocasiones, donde ha sido un ferviente defensor de la salud pública y la educación en México. Su labor legislativa se ha centrado en promover reformas significativas en el sistema de salud, buscando mejorar el acceso y la calidad de los servicios médicos en el país.

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