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Tagers San Ángel: una Navidad que se come despacio y se recuerda largo tiempo

Tradición mexicana, guiños internacionales y cocina reconfortante definen la propuesta navideña del restaurante en el sur de la Ciudad de México

Columna Placeres Gastronomía

Tagers San Ángel recibe la Navidad 2025 con un menú de temporada que combina tradición mexicana, influencias internacionales y una clara vocación por el confort gastronómico, con propuestas que van del desayuno y el brunch goloso a comidas y cenas reconfortantes, en un ambiente cálido y relajado pensado para compartir sin prisas y celebrar la temporada alrededor de la mesa.

Arturo Rivas

Hay lugares que entienden la Navidad no como una fecha, sino como una atmósfera. Tagers San Ángel es uno de ellos. Su menú de temporada navideña 2025 no busca deslumbrar con fuegos artificiales, sino reconfortar, abrazar y provocar ese tipo de felicidad silenciosa que solo dan los sabores bien pensados. En un barrio donde la sobremesa tiene peso cultural, Tagers vuelve a demostrar que sabe cocinar emociones.

Dicho espacio acompaña: maderas cálidas, detalles cuidados y una vibra que invita a quedarse. Aquí caben el desayuno largo, la comida familiar, la merienda golosa y la cena sin prisas. Es un lugar pensado para compartir, ya sea en pareja o en mesas grandes —hasta 50 personas—, algo que en temporada decembrina se agradece enormemente.

Un alto estándar

Empecemos: a experiencia arranca fuerte desde el desayuno y el brunch. La Rosconcha clásica confirma que hay ideas sencillas que funcionan cuando se hacen bien, pero es la Rosconcha de Lotus® la que se roba el protagonismo: especiada, aromática, profundamente navideña. A su lado, la concha de red velvet rellena de queso crema y chocolate blanco se convierte en un pequeño exceso permitido, mientras que el cinnamon roll y la galleta de doble chocolate y avellana mantienen el estándar alto que ha hecho famosa a la panadería de Tagers.

Para combatir el frío, las bebidas calientes son un acierto. El Cinnamon chai, especiado y cremoso, reconforta desde el primer sorbo. El latte de trufa, con chocolate, espresso, avellana y un toque de licor de café, es decididamente goloso y funciona casi como postre líquido. No es para todos los días, pero sí para darse el gusto.

ADN poblano

Cuando el hambre pide algo más serio, el Christmas Special Sandwich impone presencia: tres pisos de pan de masa madre rellenos de pavo navideño en salsa de frutas al vino blanco, almendras, tocino, queso manchego y espinaca, con puré de papa al costado. Es abundante, sí, pero bien balanceado. Más ligero, aunque igualmente reconfortante, resulta el Benedict de Navidad, con huevos pochados, frijoles refritos, pierna adobada y un adobo al estilo de la abuela que aporta ese picor justo que despierta el plato. La chapata a la vizcaína y la tortita de chipotle rellena de queso conectan con la tradición mexicana sin solemnidad, con ese ADN poblano que se siente honesto.

Sin duda, el lado dulce merece mención aparte (diabéticos, mejor absténgase o vayan acompañados). El apple pecan french toast es un plato para compartir —o no—: brioche de la casa, mezcla de tres leches, mantequilla de canela, compota de manzana, nuez pecana y helado de vainilla. Un plato que justifica volver en más de una ocasión.

Placer sin culpas

A partir de las 14:00 horas, el menú de lunch y dinner confirma el oficio del chef Ian Vergara. La crema especial de elote abre el apetito con sutileza, para luego dar paso al salmón Holly Jolly en salsa de mostaza y miel, o al muy navideño lomo en costra de tres chiles, jugoso y aromático, acompañado de ensalada de manzana. La picaña en salsa de ajo confitado y pimienta es directa y efectiva; el pollo Alfredo relleno de ricotta, espinaca y champiñones, con tocino crujiente, es un guiño descarado al placer sin culpas.

Por supuesto, la barra acompaña con inteligencia. El vino caliente, inspirado en el mulled wine alemán, y el ponche de jamaica tradicional son ideales para brindar sin prisas. La sangría de Navidad, con vino blanco, frutos rojos y romero, refresca y equilibra el menú.

Una Navidad disfrutable

Para cerrar con broche de oro, los postres cierran con acento internacional: un red velvet cake bañado en tres leches y el muy logrado Lotus cheesecake, cremoso y especiado, que resume el espíritu de la temporada. Y como promesa adicional, la rosca de Reyes —disponible a partir del 20 de diciembre— confirma que Tagers sabe esperar los tiempos.

Tagers San Ángel no propone una Navidad pretenciosa, sino una profundamente disfrutable. Aquí la temporada se vive bocado a bocado, con sabor, calidez y esa sensación de hogar que, al final, es lo que todos buscamos en estas fechas.

Más información y precios del menú: https://tagers.com/holiday-specials-cdmx/

Arturo Rivas

Arturo Rivas es un periodista con más de 20 años de experiencia en diversas fuentes culturales, como cine, teatro, danza. Su correo es: arturo.rivas@mundofarma.com.mx

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