Enfermedad de Batten: una carrera contra el tiempo
Convulsiones, pérdida del lenguaje y deterioro motor son señales de alerta temprana.

Columna Invitada
Convulsiones tempranas, pérdida del lenguaje y deterioro motor son señales de alerta de la enfermedad de Batten infantil. La falta de diagnóstico oportuno sigue siendo uno de los principales retos para las enfermedades raras en México. Detectarla a tiempo puede cambiar el pronóstico y la calidad de vida de los pacientes.

Silvina N. Contreras-Capetillo, médica especialista Nivel A en el Hospital General «Dr. Agustín O’Horán» y profesora investigadora en el Centro de Investigaciones Regionales Dr. Hideyo Noguchi de la Universidad Autónoma de Yucatán
La lipofuscinosis neuronal ceroidea tipo 2 (CLN2), también conocida como enfermedad de Batten infantil, es una de esas patologías que la medicina clasifica como “raras”, pero que para las familias afectadas representa una carrera contra el tiempo. La enfermedad de Batten infantil es un trastorno neurodegenerativo devastador provocado por la ausencia de la enzima TPP1 (tripeptidil peptidasa 1). Sin ella, las células del sistema nervioso no pueden “limpiar” sus desechos, acumulando un material graso llamado lipofuscina que, poco a poco, apaga las funciones cerebrales.
Aunque afecta aproximadamente a 1 de cada 100 mil nacimientos, el principal problema es que, al ser tan poco conocida, la enfermedad suele progresar sin detectarse. En México y en el mundo, el diagnóstico llega con frecuencia demasiado tarde: la esperanza de vida promedio sin tratamiento apenas ronda los 8.6 años.
La tríada de sospecha: tres señales que no deben ignorarse
Lo más cruel de la CLN2 es que se presenta en niños que parecían tener un desarrollo normal. Entre los 2 y 4 años aparece una tríada de signos clínicos que debe encender todas las alarmas en madres, padres, cuidadores y pediatras:
- Epilepsia de inicio temprano y de difícil control: Las crisis convulsivas suelen ser la primera señal. El peligro radica en que muchas veces se confunden con epilepsias comunes, lo que retrasa el estudio genético.
- Pérdida del lenguaje: Este signo puede presentarse en pacientes que no logran desarrollar el lenguaje o en pequeños que ya hablaban y comienzan a perder palabras o dejan de adquirir nuevas habilidades de comunicación.
- Deterioro motor (ataxia): Aparecen problemas de equilibrio, caídas frecuentes y una pérdida progresiva de la capacidad para caminar.
A medida que la enfermedad avanza, la oscuridad se impone. Los pacientes enfrentan la pérdida de la visión hasta llegar a la ceguera y un deterioro cognitivo global que resulta fatal si no existe una intervención médica especializada.
El panorama en México: un sistema de salud bajo presión
Detectar la enfermedad de Batten en el contexto mexicano implica derribar diversos muros estructurales. Los especialistas señalan al menos cuatro desafíos críticos:
- El “camuflaje” clínico: Al inicio, la enfermedad se disfraza de patologías más comunes, lo que lleva a años de consultas con distintos especialistas antes de identificar la causa real.
- Acceso limitado a pruebas diagnósticas: Aunque existen estudios enzimáticos y genéticos para confirmar la deficiencia de TPP1, su disponibilidad aún es limitada en distintos niveles de atención.
- Falta de guías uniformes: La ausencia de un protocolo nacional estandarizado provoca que la calidad de la atención dependa, en gran medida, de la institución a la que el paciente logre acceder.
- Daño irreversible: Para cuando se obtiene el diagnóstico, muchos niños ya presentan daños neurológicos que la medicina actual todavía no puede revertir.
La conclusión para la comunidad médica y para la sociedad es clara: tiempo es neuronas. Fortalecer la educación continua para que médicas y médicos identifiquen la tríada clínica y ampliar el acceso a pruebas genéticas son acciones indispensables para cambiar el destino de estos niños. En la enfermedad de Batten, un diagnóstico temprano no es solo un trámite administrativo; representa la oportunidad de ofrecer una mejor calidad de vida y acceder a tratamientos que ayuden a frenar el avance del deterioro neurológico.
Puntos clave
- Edad crítica: La mayoría de los síntomas inicia entre los 2 y 4 años.
- Primer síntoma: Convulsiones que no responden fácilmente a los tratamientos convencionales.
- Poner atención: Pérdida del lenguaje y deterioro motor, síntomas que madres, padres y cuidadores no deben pasar por alto.
- El dato: Sin un diagnóstico oportuno, la enfermedad progresa rápidamente hacia la pérdida de la autonomía.
- Acción: Ante cualquier sospecha, acuda con su pediatra y describa con detalle todos los síntomas observados.



