Salud visual en México: entre avances de primer mundo y el reto del acceso oportuno
Entrevista con el Dr. David Lozano Rechy, presidente de la SMO

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- La oftalmología mexicana ha alcanzado niveles equiparables a los países desarrollados, pero enfrenta un desafío estructural: millones de pacientes siguen sin acceder a diagnóstico y tratamiento oportuno.
- La creciente prevalencia de diabetes, la falta de cultura preventiva y las brechas en el sistema de salud están configurando un escenario de riesgo para la salud visual en el país.
- Desde la Presidencia de la Sociedad Mexicana de Oftalmología, el doctor David Lozano Rechy impulsa una agenda orientada a la prevención, la incidencia en política pública y el fortalecimiento institucional del gremio.
Jorge Arturo Castillo
La oftalmología mexicana se encuentra al nivel de los países desarrollados, pero enfrenta un reto crítico: el acceso oportuno. Sin cambios estructurales, México podría enfrentar una crisis de salud visual en los próximos años.
“Si no hacemos cambios, podríamos pasar de un 30% a un 40 o 50% de pacientes con complicaciones visuales derivadas de la diabetes”, externa en entrevista exclusiva con Mundo Farma el doctor David Lozano Rechy a la Presidencia de la Sociedad Mexicana de Oftalmología (SMO).
Dicha advertencia no es menor. Marca el punto de partida de una gestión que inicia en un momento clave para la salud visual en México. Con la llegada del doctor, a inicios de este año, el gremio busca transitar de la práctica clínica a una mayor incidencia en política pública y prevención.
Una paradoja estructural
En México, la oftalmología vive una paradoja: mientras el país cuenta con especialistas, tecnología e investigación al nivel de las economías más avanzadas, millones de personas siguen perdiendo la vista por enfermedades prevenibles o tratables. Se estima que en el país existen alrededor de 4,500 oftalmólogos, una cifra relevante en términos de capacidad instalada, pero aún insuficiente frente a la magnitud del problema y su distribución desigual en el territorio nacional.
Sin duda, la consolidación de la SMO como Colegio Nacional marca un punto de inflexión. Este cambio permite que la oftalmología tenga mayor peso frente al Estado y fortalece su capacidad para regular el ejercicio profesional.
“Que seamos tomados en cuenta por el Estado para hacer lo mejor para la población y, al mismo tiempo, poder defender al gremio de prácticas irregulares es un beneficio muy importante”.
Más que un cambio administrativo
Lozano Rechy insiste en que la conversión de la Sociedad Mexicana de Oftalmología en Colegio Nacional no es un simple cambio administrativo, sino un reposicionamiento estratégico del gremio frente al sistema de salud y el Estado.
Tras un proceso que involucró a múltiples administraciones, ajustes normativos y trabajo jurídico, la SMO obtiene una figura que le permite fortalecer su capacidad de representación, defensa e incidencia.
“Este reconocimiento representa un paso decisivo para fortalecer nuestra especialidad y adquirir capacidad de incidencia en políticas públicas, pero sobre todo para defender a nuestro gremio ante cualquier adversidad”.
Una nueva responsabilidad institucional
Este nuevo estatus implica también una mayor responsabilidad institucional. La colegiación no solo busca agrupar a los especialistas, sino articularlos como una comunidad con voz propia en temas clave para la salud pública.
“Ser colegio fortalecerá nuestra voz institucional, facilitará alianzas estratégicas y permitirá acceder a recursos que impacten directamente en la educación médica continua y en la práctica clínica”.
“La colegiación nacional será una herramienta de defensa del gremio y una vía para que nuestra voz e intereses resuenen de manera articulada a nivel nacional”.
Capacidad médica vs. realidad del país
Más allá de la estructura, el objetivo es construir una oftalmología más integrada, con mayor capacidad de interlocución y enfocada en elevar la calidad de la atención en todo el país. En una especialidad con al menos 10 subespecialidades —retina, glaucoma, córnea, oftalmología pediátrica y neurooftalmología, entre otras—, la articulación institucional resulta clave para responder a los retos del país.
El diagnóstico del nuevo presidente de la SMO es claro: México no está rezagado en términos clínicos. “Actualmente en México no hay ningún tratamiento oftalmológico que solo se haga en otro país. Estamos al nivel de cualquier nación desarrollada”.
Innovación que no llega a todos
De cara al próximo Congreso nacional, que se llevará a cabo en Monterrey a finales de mayo, se abordarán temas que reflejan este avance: terapias intraoculares para retinopatía diabética, tratamientos menos invasivos para glaucoma, lentes intraoculares de última generación y el uso de inteligencia artificial en cirugía oftalmológica.
Sin embargo, este nivel de innovación no necesariamente se traduce en acceso para toda la población.
Y es que el principal problema no es médico, es estructural. “Muchas veces los pacientes no acuden porque no saben que su problema tiene solución. Esa es una de las principales barreras”.
El peso del diagnóstico tardío
A ello se suma la falta de cultura preventiva y de información, que limita la detección temprana de enfermedades que pueden evitar la ceguera. “La educación es básicamente el problema. Los pacientes no saben que deben revisarse de forma periódica o que existen tratamientos para evitar la ceguera”.
Sin duda, el crecimiento de enfermedades crónicas, particularmente la diabetes, está redefiniendo el panorama de la salud visual en México.
“Se estima que alrededor de 15 millones de personas en México viven con diabetes, y cerca del 30% presenta retinopatía diabética”.
Diabetes y enfermedades silenciosas
Este fenómeno se agrava con factores como la obesidad y los malos hábitos alimenticios, que incrementan tanto la incidencia de la enfermedad como la severidad de sus complicaciones.
A esto se suman otros padecimientos como el glaucoma —que avanza de forma silenciosa— y la catarata, que, a pesar de ser tratable, sigue afectando a poblaciones que no acceden a atención médica.
A pesar de que existen programas gubernamentales para atender el problema de las cataratas, estos resultan insuficientes para enfrentar de manera integral el desafío.
Tecnología que cambia el pronóstico
La oftalmología ha experimentado avances significativos en los últimos años, particularmente en el tratamiento de enfermedades degenerativas.
“Hoy podemos detener hasta en el 90% de los casos la progresión de enfermedades como la degeneración macular con tratamientos intraoculares”.
Además, nuevas herramientas tecnológicas permiten identificar enfermedades en etapas mucho más tempranas, lo que incrementa la probabilidad de preservar la visión.
Comunicar para prevenir
Para Lozano Rechy, la solución pasa por una estrategia clara: aumentar la comunicación.
“Necesitamos comunicar más, utilizar todos los medios posibles para que la población entienda la importancia de una evaluación visual temprana”.
Lo anterior implica no solo campañas institucionales, sino una transformación en la manera en que se aborda la salud visual en el espacio público.
Un problema que ya está aquí
El panorama es claro: si no se implementan cambios estructurales, el aumento en la prevalencia de diabetes podría traducirse en un incremento significativo de complicaciones visuales en los próximos cinco años.
La advertencia es contundente: el problema no es futuro, ya está presente.



