Atención oncológica en casa: dignidad y equidad
En México, el cáncer es una de las principales causas de mortalidad

Columna Desde el Legislativo
«¿Duele más o menos?»
Aleksandr Solzhenitsyn
El hogar se consolida como espacio terapéutico para pacientes con cáncer. La atención domiciliaria reduce complicaciones y optimiza recursos. Una iniciativa busca garantizarla como derecho universal en México.

Dr. Éctor Jaime Ramírez Barba
La atención oncológica vive una revolución silenciosa: el hogar del paciente se ha convertido en un escenario estratégico para recibir servicios médicos de alta calidad, gracias a la telemedicina, la monitorización remota y los programas de hospitalización en casa. Esta tendencia, acelerada por la pandemia de Covid-19, confirma que el domicilio puede ser el entorno más humano, seguro y eficiente para tratar enfermedades crónicas como el cáncer, especialmente cuando la movilidad, la edad o la vulnerabilidad social limitan el acceso a hospitales y clínicas.
Desafíos y cifras en México
En México, el cáncer es una de las principales causas de mortalidad. Según el INEGI, en 2023 se registraron más de 90,000 muertes por tumores malignos, siendo los más frecuentes el cáncer de mama, próstata, pulmón y colon. Guanajuato enfrenta una incidencia creciente, con cerca de 6,000 nuevos casos anuales y más de 3,000 decesos por año. Estas cifras reflejan no solo la magnitud del reto, sino también la urgencia de innovar en los modelos de atención, priorizando la equidad y la accesibilidad.
La evidencia internacional, como expone Sahil D. Doshi y colaboradores en NEJM Catalyst: Innovaciones en la Prestación de la Atención Médica con el artículo “Oportunidades para la atención oncológica en el hogar: la frontera final”, confirma que la atención domiciliaria oncológica dignifica la vida del paciente y su familia, reduce complicaciones y optimiza recursos. Sin embargo, en México, este servicio ha estado tradicionalmente limitado a cuidados paliativos y programas aislados del IMSS y el ISSSTE, que aunque efectivos, carecen de cobertura e integralidad suficientes para garantizar el derecho efectivo a la salud.
Limitaciones legales y presupuestales
En el ámbito federal, la Ley General de Salud solo reconoce el derecho a recibir cuidados paliativos en casa para pacientes terminales. Los reglamentos del IMSS y el ISSSTE contemplan la extensión hospitalaria al domicilio, pero su aplicación es restrictiva y depende de la capacidad institucional y de la voluntad administrativa. A nivel estatal, pocas entidades —Ciudad de México, Aguascalientes e Hidalgo— han legislado explícitamente sobre atención domiciliaria; la mayoría carece de programas suficientes o de financiamiento sostenible.
Guanajuato ha destacado por sus modelos de atención primaria y su red de servicios oncológicos de alta especialidad. A pesar de no contar con financiamiento federal específico, el estado dispone del Centro Estatal de Oncología y hospitales con diagnóstico y tratamiento integral. No obstante, la atención domiciliaria sigue siendo un reto pendiente. Muchas familias, sobre todo en zonas rurales y marginadas, enfrentan barreras de transporte, costos y tiempos de espera que retrasan consultas, quimioterapias y seguimiento médico oportuno.
Una propuesta de reforma estructural
Para atender estas necesidades, desde la LXVI Legislatura del Congreso de la Unión he propuesto adicionar el artículo 32 Bis a la Ley General de Salud. El objetivo es establecer la atención médica domiciliaria como un derecho universal y exigible, no solo para pacientes terminales, sino para quienes, por enfermedad crónica, discapacidad, edad avanzada o vulnerabilidad social, no puedan acudir a una unidad médica.
La propuesta contempla que todos los prestadores de servicios de salud del Sistema Nacional de Salud estén obligados a brindar atención médica domiciliaria: consultas, suministro de medicamentos, toma de muestras, rehabilitación, terapias paliativas y seguimiento poshospitalario. También se prevé la participación de equipos multidisciplinarios, tecnologías como la telemedicina, interoperabilidad de historiales clínicos y capacitación continua del personal de salud.
Sin cobertura universal
Un elemento clave es la creación de un piso presupuestal: al menos el 3% del presupuesto federal en salud y el 1.5% de los estados se destinarían a la atención médica domiciliaria, garantizando sostenibilidad y progresividad. Asimismo, se instruye a la Secretaría de Salud y al Consejo de Salubridad General a emitir lineamientos técnicos, protocolos de calidad, mecanismos de supervisión, protección de datos personales y vías de denuncia ante omisiones o negligencias.
A diferencia de nuestra iniciativa, el programa «Salud casa por casa» del gobierno federal no ofrece cobertura universal; es de carácter político-administrativo, no jurídico, y carece de financiamiento específico, protocolos y evaluación integral con telemedicina. Por ello, ambas estrategias pueden ser complementarias, pero solo la reforma legal garantizará que la atención domiciliaria sea un derecho exigible, con reglas claras, financiamiento seguro y cobertura amplia.
Transitar un camino acompañados
Sí: la atención domiciliaria oncológica humaniza la lucha contra el cáncer y transforma el hogar en un espacio terapéutico y de acompañamiento emocional. Confío en que esta iniciativa prospere para que ningún paciente enfrente solo este camino.



