Trazabilidad: el reto invisible detrás de cada almacén
RFID abre nuevas posibilidades para reducir errores y mejorar el control de inventarios

Tecnología Farmacéutica
Inventarios imprecisos, errores de surtido, mercancía difícil de localizar y procesos manuales pueden convertirse en costos ocultos dentro de los centros de distribución. La tecnología RFID busca cerrar esa brecha mediante mayor visibilidad de cada movimiento.
Redacción Mundo Farma
Un producto puede haber llegado correctamente al almacén y, sin embargo, comenzar a perderse mucho antes de desaparecer físicamente. Basta una diferencia entre el inventario real y el sistema, un error durante el surtido o una mercancía colocada donde nadie puede localizarla para que la cadena empiece a acumular costos, retrasos y preguntas. En los centros de distribución, saber qué hay, dónde está y hacia dónde va se ha convertido en una parte esencial de la operación.
Los Centros de Distribución (CEDIS) concentran buena parte de esa complejidad. Ahí convergen la recepción de mercancías, almacenamiento, preparación de pedidos, control de inventarios y distribución hacia los distintos puntos de destino. El problema es que, conforme aumenta el volumen y la velocidad de las operaciones, también crece la posibilidad de que pequeños errores terminen convertidos en pérdidas económicas.
Entre los principales desafíos identificados por EAS Systems se encuentran las diferencias entre inventarios físicos y registros digitales, mermas difíciles de detectar, errores durante el surtido, embarques incompletos, retrasos en la preparación de pedidos y falta de trazabilidad. A ello se suma la dependencia de procesos manuales que consumen tiempo y dificultan localizar mercancías con rapidez.
Cuando el problema también es la información
Cada caja, tarima o producto que ingresa a un centro de distribución genera información. Conocer cuándo llegó, dónde se encuentra, cuánto tiempo permaneció almacenado y cuándo salió puede marcar una diferencia importante entre una operación controlada y otra en la que los problemas solamente se descubren cuando ya tuvieron consecuencias.
Todavía existen operaciones que dependen de capturas manuales, códigos de barras y verificaciones físicas. Cuando diariamente se desplazan grandes cantidades de productos, estos procedimientos pueden convertirse en puntos de fricción y traducirse en tiempos muertos, duplicidad de actividades y menor productividad.
Es en este terreno donde la identificación por radiofrecuencia, conocida como RFID (Radio Frequency Identification), comienza a cobrar relevancia. La tecnología permite identificar múltiples productos simultáneamente sin requerir contacto visual directo, facilitando la automatización de tareas que tradicionalmente demandaban intervención manual.
Sus aplicaciones abarcan desde la recepción y validación de mercancías hasta inventarios masivos, localización de productos, control de entradas y salidas, verificación de pedidos e identificación de faltantes. También puede integrarse con sistemas ERP y WMS para concentrar información sobre distintos momentos de la operación.
De encontrar productos a prevenir errores
Uno de los momentos críticos ocurre antes del embarque. Un pedido incorrecto no termina únicamente en una caja equivocada: puede implicar transporte adicional, devoluciones, atención al cliente, reprocesos y afectaciones en el nivel de servicio.
De acuerdo con EAS Systems, mediante portales RFID es posible validar automáticamente el contenido de cajas o tarimas antes de que abandonen el centro de distribución y generar alertas cuando se detectan inconsistencias. La compañía señala que determinadas implementaciones pueden alcanzar niveles de precisión de pedidos superiores a 99.5%; sin embargo, el desempeño depende de las características y diseño de cada operación.
El siguiente paso consiste en utilizar la información generada. Cada lectura puede aportar datos sobre rotación de inventarios, tiempos de surtido, permanencia de productos, cuellos de botella, movimientos no autorizados y precisión del inventario. La diferencia es relevante: ya no se trata solamente de saber que ocurrió un problema, sino de contar con información que permita identificar dónde comenzó.
Tecnología no sustituye una buena operación
La automatización, sin embargo, tampoco funciona como una solución aislada. El propio planteamiento de EAS Systems reconoce que adquirir tecnología no basta para transformar un centro de distribución. Los mejores resultados requieren procesos definidos, indicadores claros y una estrategia de mejora continua.
Ese punto adquiere especial interés para sectores donde la trazabilidad forma parte cotidiana de la operación. En industrias como la farmacéutica, el desafío no consiste únicamente en mover productos de un lugar a otro, sino en conservar información confiable durante los diferentes eslabones de la cadena. El comunicado de EAS no presenta resultados específicos para medicamentos, por lo que cualquier implementación en este sector tendría que evaluarse conforme a sus procesos, requerimientos regulatorios y características particulares.
La transformación digital de los almacenes parece avanzar, así, hacia una idea relativamente sencilla: cada movimiento físico debería dejar también una huella de información. La tecnología puede ayudar a generarla; convertirla en mejores decisiones sigue dependiendo de las organizaciones.



