Sal e Brasa Coapa: agosto sabe a cordero
El chef Pedro Cotto presenta una experiencia donde el cordero de Nueva Zelanda, el tradicional rodizio brasileño, un sobresaliente chile en nogada y un excelente Malbec de la casa convierten cada visita en un recorrido gastronómico que trasciende las brasas

Placeres
Durante la presentación del Mes del Cordero, Sal e Brasa Coapa confirma por qué se ha consolidado como uno de los referentes del churrasco brasileño en la Ciudad de México. Una experiencia que combina cortes de gran calidad, servicio atento, un destacado Malbec de la casa y el talento del chef Pedro Cotto, con el cordero como protagonista absoluto de una temporada que vale la pena descubrir.
Arturo Rivas
Hay restaurantes a los que uno regresa por costumbre. Otros, por antojo. Y unos cuantos porque logran convertir una comida en una experiencia completa. Sal e Brasa pertenece a esta última categoría.
Mi visita tuvo un motivo especial: conocer la propuesta gastronómica con la que el restaurante celebra el Mes del Cordero, una iniciativa que durante agosto coloca a este corte como el gran protagonista del tradicional rodizio brasileño. La apuesta resulta acertada porque, más allá de incorporar un ingrediente de temporada, convierte al cordero en el eje de toda la experiencia culinaria.
Antes incluso de sentarse a la mesa, el recorrido comienza frente a una vitrina donde los comensales pueden observar cómo los maestros parrilleros cocinan lentamente las espadas sobre las brasas. No es un simple elemento decorativo: permite apreciar el cuidado con el que se trabaja cada pieza y anticipa lo que llegará al plato.
Desde el primer bocado

El invitado de honor es, sin duda, el cordero de Nueva Zelanda. La carne llega extraordinariamente suave, jugosa y cocinada con gran precisión. Conserva ese sabor intenso y profundo que distingue a un buen cordero, una personalidad gastronómica que quizá no conquiste a todos los paladares, pero que quienes disfrutan este tipo de carne sabrán apreciar desde el primer bocado. Es, sencillamente, el corte que justifica la visita y uno de los mejores que he probado recientemente.
Detrás de esta propuesta se encuentra el chef Pedro Cotto, quien ha sabido mantener el equilibrio entre la tradición del churrasco brasileño y una ejecución consistente en cada servicio. Durante la presentación compartió algunos detalles sobre la selección de la carne y su proceso de cocción, una filosofía que se refleja tanto en el manejo de las brasas como en el respeto por los tiempos de cada corte. Tuve oportunidad de conversar con él y confirmar que, detrás de una buena experiencia gastronómica, suele haber un equipo que entiende que la calidad comienza mucho antes de que el platillo llegue a la mesa.
Naturalmente, el rodizio continúa ofreciendo la amplia variedad de espadas que ha dado fama a Sal e Brasa: picaña, rib eye, top sirloin, arrachera brasileña, costilla de res de cocción lenta, cerdo, pollo y otras especialidades que mantienen un nivel constante de calidad. A ello se suma una propuesta que busca sorprender incluso a los comensales más frecuentes, con cortes y preparaciones menos habituales como el jabalí, una incorporación que refleja el interés del restaurante por diversificar su oferta gastronómica sin perder la esencia del churrasco brasileño. La experiencia se complementa con un buffet generoso que incluye ensaladas, pastas, quesos, mariscos, ceviches, la tradicional feijoada, pão de queijo y numerosos acompañamientos, por lo que cada visita puede ser distinta.
El servicio merece una mención especial. El personal mantiene un trato cordial, conoce perfectamente cada corte y encuentra el equilibrio entre la atención permanente y el respeto por el ritmo de la comida. Esa combinación hace que la experiencia resulte relajada y disfrutable, incluso cuando el restaurante registra una alta afluencia.
Otra experiencia, el vino

Otro descubrimiento agradable fue el Malbec de la casa, una etiqueta elaborada especialmente para Sal e Brasa. Se trata de un vino con buen cuerpo, aromas intensos y una estructura que armoniza perfectamente con la potencia de las carnes asadas, particularmente con el cordero. Vale la pena pedir una copa y dejar que ambos dialoguen en la mesa.
Aunque el cordero acapara naturalmente los reflectores durante agosto, hubo otro platillo que terminó por sorprendernos: el chile en nogada, disponible de manera estacional hasta el 15 de septiembre. En un restaurante especializado en churrasco brasileño uno no esperaría encontrar una versión tan bien lograda de uno de los grandes clásicos de la cocina mexicana. El equilibrio entre el relleno, la nogada y la fruta fresca consigue un resultado elegante, sin excesos de dulzor y con sabores perfectamente integrados. Después de haber probado este platillo en diversos restaurantes durante los últimos años, puedo decir que el de Sal e Brasa se encuentra entre los mejores. Es, sin duda, otra excelente razón para visitar el restaurante durante esta temporada.
El café también merece reconocimiento. Aromático, bien preparado y servido a la temperatura correcta, es un cierre elegante para una comida abundante y una invitación natural a prolongar la sobremesa.
Con ganas de volver

Si hubiera un aspecto con margen para crecer sería la carta de postres. Después de una experiencia gastronómica tan sólida, uno esperaría una oferta más amplia o la incorporación de algunos clásicos brasileños que terminaran de redondear el recorrido culinario. Es cierto —como atinadamente me comentó mi esposa durante la comida— que las porciones son tan generosas que pocos comensales llegan con espacio para el postre. Quizá esa sea la explicación. Aun así, precisamente por tratarse del último recuerdo que uno se lleva del restaurante, valdría la pena fortalecer ese apartado en el futuro.
Sal e Brasa demuestra que el churrasco brasileño va mucho más allá de comer carne en abundancia. Aquí hay producto, técnica, hospitalidad y una propuesta gastronómica bien ejecutada. Durante agosto, con el cordero como protagonista absoluto y un chile en nogada que bien merece un capítulo aparte, ofrece una magnífica oportunidad para descubrir por qué se ha convertido en uno de los referentes de este concepto gastronómico en la Ciudad de México. Hay restaurantes que alimentan. Otros, además, dejan ganas de volver. Sal e Brasa pertenece, sin duda, a esta última categoría.
Ficha del restaurante
📍 Restaurante: Sal e Brasa Coapa
📌 Dirección: Av. Canal de Miramontes 2802, Col. Coapa, Alcaldía Tlalpan, Ciudad de México.
🍽 Concepto: Churrasco brasileño tipo rodizio con hasta 28 espadas, buffet gourmet y especialidades de temporada.
💲 Precios
- Rodizio completo: $599 MXN
- Buffet vegetariano: $385 MXN
- Niños hasta 1.10 m: Sin costo
- Niños de 1.10 a 1.40 m: $299 MXN
⭐ Imperdibles de esta temporada
- Cordero de Nueva Zelanda a las brasas (Mes del Cordero)
- Chile en nogada (disponible hasta el 15 de septiembre)
- Picaña
- Costilla de res
- Malbec de la casa
- Café
🍷 Recomendación de Arturo Rivas
Acompañe el cordero con el Malbec de la casa y reserve un espacio para probar el chile en nogada. Es una combinación poco común, pero sorprendentemente acertada.
📞 Reservaciones
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📱 Redes sociales
Instagram: @salebrasa_oficial
Facebook: Sal e Brasa
📍 Otras sucursales
Roma Norte • Del Valle (WTC) • Reforma • Gauchinho Prime (San Ángel)



