Oftalmología pediátrica enfrenta severo déficit de especialistas
México cuenta con cerca de 110 oftalmólogos pediatras certificados, mientras especialistas advierten sobre los retos del tamiz visual, el aumento de la miopía infantil asociado al uso de pantallas y las barreras para acceder a nuevas terapias.

Congreso SMO 2026
En el marco del Congreso SMO, los especialistas Eva Camerina López Díaz Barriga y José Efrén González Monroy analizan la urgencia del tamiz visual, el impacto adictivo de las pantallas en la salud ocular infantil y los retos estructurales que comparten México y Estados Unidos.
Redacción Mundo Farma
La oftalmología pediátrica vive una paradoja global donde la innovación tecnológica coexiste con una preocupante escasez de profesionales dedicados al cuidado de la visión infantil. Mientras las herramientas diagnósticas avanzan a pasos agigantados, los sistemas de salud enfrentan dificultades críticas para garantizar que los pacientes reciban atención oportuna antes de la edad escolar. Este escenario exige una reevaluación profunda de las políticas sanitarias y de la formación de médicos de primer contacto en toda la región.
En México, el panorama normativo muestra avances significativos con la incorporación del tamiz visual obligatorio a las cuatro semanas de vida en la Cartilla Nacional de Salud. La doctora Eva Camerina López Díaz Barriga, presidenta de la Asociación Mexicana de Oftalmología Pediátrica, explica que esta medida transforma la detección de padecimientos graves de forma temprana. Anteriormente, la revisión constante se limitaba a los recién nacidos prematuros, de modo que los lactantes sanos quedaban desprotegidos hasta la etapa escolar.
A pesar de este logro legislativo, la infraestructura médica disponible resulta insuficiente para cubrir la demanda nacional del país. La especialista revela que la asociación apenas cuenta con cerca de 110 médicos certificados en todo el territorio mexicano para atender a la población infantil. Además, la distribución geográfica agrava el problema, pues la gran mayoría de estos profesionales se concentra de manera exclusiva en las tres principales áreas metropolitanas del país.
«En México solo contamos con 110 especialistas certificados, concentrados en las grandes urbes», externa.
Desafíos estructurales en el entorno internacional
La situación en los Estados Unidos comparte el reto de la escasez de personal calificado, aunque obedece a factores de origen completamente distintos. El doctor José Efrén González Monroy, director de oncología ocular y retina pediátrica en el Boston Children’s Hospital de la Universidad de Harvard, argumenta que la subespecialidad sufre por los bajos niveles de remuneración. Esta realidad económica desincentiva el interés de los nuevos residentes, lo que convierte a la oftalmología pediátrica en una de las ramas menos solicitadas del sector.
Por otra parte, las deficiencias en la educación médica de pregrado complican el panorama del tamiz preventivo en los consultorios generales norteamericanos. González Monroy señala que los médicos familiares y pediatras de primer contacto rara vez reciben un entrenamiento formal y profundo en salud visual. Como consecuencia directa de esta omisión educativa, las clínicas comunitarias carecen de protocolos unificados para canalizar de manera eficiente a los niños que presentan alguna anomalía refractiva.
Ambos expertos coinciden en que el factor de riesgo más alarmante de la época actual radica en el uso indiscriminado de dispositivos electrónicos a edades tempranas. Las pantallas digitales operan hoy como cuidadores sustitutos, lo que provoca un incremento acelerado en los diagnósticos de miopía severa a nivel mundial. Este hábito no solo daña la estructura ocular interna, sino que genera alteraciones psicológicas complejas derivadas de conductas altamente adictivas en los infantes.
«Las pantallas provocan curvas de crecimiento de miopía alarmantes y conductas adictivas en niños», destaca.
Innovación científica frente a la realidad social
Los daños asociados al sedentarismo visual anticipan una generación futura con tasas inéditas de desprendimiento de retina y ceguera prevenible. Frente a esta amenaza, la doctora López Díaz Barriga aconseja limitar el uso de dispositivos y fomentar por lo menos dos horas diarias de actividades al aire libre. Países europeos implementan restricciones legales estrictas en entornos escolares, un modelo que la región latinoamericana necesita adoptar con urgencia para mitigar el impacto del confinamiento tecnológico.
En el espectro de la alta especialidad, la llegada de alternativas revolucionarias como la terapia génica abre la posibilidad de corregir mutaciones que antes causaban invalidez visual permanente. El doctor González Monroy subraya que estos tratamientos modifican directamente el gen defectuoso, aunque su costo actual cercano al millón de dólares restringe su aplicación a protocolos de investigación. El reto inmediato consiste en democratizar el acceso a la salud visual básica antes de que las complicaciones estructurales superen la capacidad de respuesta médica.
«La terapia génica es el futuro, pero el costo de un millón de dólares la vuelve inaccesible», finaliza.



