La inversión social fortalece el valor en la industria farmacéutica

Columna LIDer
La inversión social ha dejado de ser una acción filantrópica para convertirse en un componente estratégico que fortalece la competitividad, la reputación y la sostenibilidad de las empresas farmacéuticas mediante la generación de valor compartido.

Bertha Inés Herrerías Franco
En la industria farmacéutica, generar valor ya no significa solo desarrollar medicamentos innovadores o ampliar el acceso a tratamientos. Hoy también implica contribuir al bienestar de las comunidades, fortalecer los sistemas de salud y construir relaciones de confianza con pacientes, autoridades, profesionales de la salud y la sociedad. Bajo esta perspectiva, Inversión Social: sin fines de lucro, con mucho valor, de Mauricio Canseco, propone replantear el papel de la inversión social como un componente estratégico del negocio y no como una actividad filantrópica aislada.
El autor sostiene que la inversión social debe formar parte de la estrategia corporativa, porque contribuye a reducir riesgos, fortalecer la reputación y crear las condiciones necesarias para un crecimiento sostenible. En un contexto donde los criterios ESG, la Agenda 2030 y las expectativas de inversionistas y consumidores influyen cada vez más en las decisiones empresariales, la dimensión social se ha convertido en un factor clave de competitividad.
Para el sector farmacéutico, esta visión adquiere especial relevancia. Las compañías operan en un entorno donde la confianza es un activo indispensable y donde temas como la prevención, la educación en salud, el acceso a servicios médicos y el fortalecimiento de las capacidades comunitarias tienen un impacto directo tanto en la calidad de vida como en la sostenibilidad del negocio.
Uno de los principales aportes del libro consiste en presentar un modelo basado en el pensamiento sistémico, que propone abordar los desafíos sociales desde sus causas estructurales. En lugar de limitarse a programas asistenciales, Canseco plantea diseñar iniciativas con objetivos claros, indicadores de impacto y mecanismos de evaluación que permitan medir resultados sociales y empresariales de manera simultánea.
La obra también analiza herramientas innovadoras como los Bonos de Impacto Social y la inversión de impacto, instrumentos que permiten financiar proyectos con beneficios medibles para la sociedad, al tiempo que fortalecen la sostenibilidad de las organizaciones. Estas metodologías amplían la forma tradicional de evaluar el retorno de la inversión, incorporando indicadores relacionados con inclusión, resiliencia y fortalecimiento institucional.
Otro mensaje relevante es que ningún actor puede resolver por sí solo los grandes retos sociales. La colaboración entre empresas, gobiernos, instituciones académicas y organizaciones civiles se convierte en un elemento estratégico para desarrollar soluciones de mayor alcance e impacto.
Con más de 16 años de experiencia en inversión social y desarrollo de alianzas estratégicas, Mauricio Canseco ofrece una visión práctica para integrar el impacto social en la toma de decisiones empresariales. Su propuesta demuestra que, tanto para la industria farmacéutica como para cualquier otra industria, invertir en las comunidades no solo mejora el bienestar colectivo, sino que también fortalece la competitividad, la confianza y la sostenibilidad del negocio a largo plazo.




