Tecnología e inversión transforman la gestión del agua en México
Grupo Danone México y Coca-Cola México avanzan en estrategias de eficiencia, reposición hídrica y tecnificación agrícola, mientras especialistas plantean una gestión que considere también las cuencas y las cadenas de suministro.

Ideas de Negocios

Grupo Danone México y Coca-Cola México avanzan en estrategias de eficiencia, reposición hídrica y tecnificación agrícola, mientras especialistas advierten que el mayor desafío está en transformar el uso del agua dentro y fuera de las instalaciones industriales.
Miriam Ramírez | Ideas de Negocios
La gestión del agua comienza a convertirse en una variable estratégica para las empresas de alimentos y bebidas en México. Reducir el consumo dentro de las plantas ya no es suficiente: el reto incluye devolver agua a la naturaleza, intervenir en las cuencas, tecnificar el campo y construir proyectos capaces de generar beneficios más allá de las propias operaciones.
Ese fue uno de los principales planteamientos del Foro Líderes en Gestión Hídrica por el Bienestar Social 2026, organizado por Ideas de Negocios TV, donde representantes de Grupo Danone México, Coca-Cola México, el Consejo Consultivo del Agua, el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) y el Tecnológico de Monterrey analizaron las herramientas necesarias para transformar el modelo de uso de este recurso.
Empresas y especialistas coincidieron en que la eficiencia hídrica requiere inversión tecnológica, medición y estrategias que consideren no solamente el consumo industrial, sino también las condiciones de las cuencas y las cadenas de suministro.
De la eficiencia operativa a la reposición del agua
Dentro de esta transformación, la Industria Mexicana de Coca-Cola (IMCC) reporta acciones para devolver el agua que utiliza en sus operaciones, mientras Grupo Danone México estableció objetivos para mantener un consumo eficiente y avanzar hacia una huella hídrica positiva.
“Tenemos dos metas: que el water ratio sea menor a 0.30 metros cúbicos por tonelada de producto y devolver a la naturaleza 100% del agua utilizada”, afirmó Sofia Diaz, gerente de Sustentabilidad de Grupo Danone México.
La compañía registra un avance general de 85% a nivel nacional y señala haber alcanzado 100% de retorno hídrico en tres cuencas estratégicas: Toluca, Guadalajara y Valle de México. Entre sus iniciativas recientes se encuentran proyectos de conservación y restauración de ecosistemas, como la recuperación de la Sierra de Patlachique y la inauguración de un humedal en La Marquesa.
Por su parte, Coca-Cola México, junto con sus socios embotelladores, concentra parte de sus esfuerzos en zonas prioritarias y proyectos de acceso comunitario al agua.
“Para la meta a 2035 tenemos que devolver a la naturaleza al 100 por ciento del agua que utilizamos en nuestros productos terminados”, explicó Arantxa Lorences, gerente senior de Sustentabilidad de Coca-Cola México.
Actualmente, la compañía trabaja en más de 40 proyectos relacionados con eficiencia operativa. Uno de ellos es Escuelas con Agua, programa de captación pluvial que opera en mil escuelas de 29 estados y que, de acuerdo con la empresa, beneficia a más de 340 mil personas entre estudiantes, profesores y familias, al proporcionar agua destinada a actividades como limpieza y riego.
“A través de estas acciones y desde el 2020, hemos llegado a un potencial de infiltración acumulado de 14 millones de metros cúbicos en proyectos como Aguas Firmes”, señaló Lorences.
El campo concentra uno de los mayores desafíos
La discusión sobre el agua, sin embargo, rebasa las instalaciones industriales. El sector agropecuario concentra 76% del consumo del recurso en México, por lo que representa una de las principales áreas de oportunidad para mejorar su aprovechamiento mediante infraestructura, tecnificación y reconversión productiva.
“Hay que invertir más recursos en la tecnificación del campo”, afirmó Raúl Rodríguez, presidente del Consejo Consultivo del Agua.
Frente a ese escenario, algunas empresas de alimentos y bebidas han comenzado a incorporar esquemas de preservación dentro de sus cadenas agrícolas. Grupo Danone México, por ejemplo, promueve proyectos de tecnificación del riego y herramientas digitales destinadas a reducir la extracción de agua en regiones productoras.
“En el tema de agricultura, un proyecto que estamos apoyando con pequeños productores de fresa, donde a través de una app que desarrollamos, el productor sabe cuánto debe de regar”, explicó Diaz.
Con estaciones meteorológicas y tensómetros, agregó, el proyecto ha conseguido reducir 54% el uso de agua en el cultivo de fresas.
Experiencias similares muestran el potencial de la tecnología agrícola. En la región del Bajío se han registrado reducciones superiores a 40% en el consumo de agua destinado a la producción de alimentos mediante una combinación de prácticas más eficientes y una mejor programación de los sistemas de riego.
Daniel Sandoval, coordinador técnico en Uso y Manejo Eficiente del Agua del CIMMYT, explicó que estos resultados provienen de “la combinación de prácticas más eficientes, el incrementar la eficiencia de los sistemas de riego bajo unas programaciones más adecuadas”.
Medir, reutilizar y entender las cuencas
La transformación también ocurre dentro de las plantas. El manejo integral del recurso exige establecer objetivos de consumo, reciclaje, reúso y aprovechamiento del agua en procesos secundarios.
“En nuestras 34 plantas, estamos implementando las cuatro R, que son reducir, reusar, reciclar y segunda vida”, señaló Diaz.
A ello se suma el uso creciente de estaciones climatológicas, sensores de humedad y datos satelitales para tomar decisiones relacionadas con el riego y responder a los efectos del cambio climático sobre la producción de alimentos.
“Cuando nosotros construimos este puente de llevar todas estas herramientas, todos estos datos, todas estas recomendaciones al productor, es cuando estamos haciendo frente a las problemáticas regionales”, explicó Sandoval.
El siguiente paso, de acuerdo con los especialistas, consiste en dejar de observar cada instalación industrial de manera aislada y comprender el comportamiento completo de las cuencas.
“Un buen proyecto hídrico no debería limitarse a ahorrar agua dentro de las instalaciones de una empresa, sino que tendríamos que preguntarnos qué sucede aguas arriba y aguas abajo”, planteó Eduardo Hinojosa, del Tecnológico de Monterrey.
Bajo esa perspectiva, la gestión hídrica comienza a desplazarse de una lógica centrada exclusivamente en la eficiencia operativa hacia otra basada en resiliencia territorial. Tecnología, inversión y colaboración entre empresas, academia, productores y comunidades aparecen así como elementos necesarios para proteger las fuentes de agua y, al mismo tiempo, dar viabilidad de largo plazo a las actividades productivas.



