Claves para entender el riesgo de coinfecciones en población vulnerable

Columna Invitada
La persistencia de virus estacionales durante todo el año eleva el riesgo de complicaciones y coinfecciones respiratorias graves en pacientes de alta vulnerabilidad.

Dra. Martha Avilés
Las infecciones respiratorias agudas (IRA) continúan representando una de las principales causas de enfermedad entre los mexicanos. Aunque suelen percibirse como padecimientos comunes, en algunas personas una infección respiratoria puede evolucionar rápidamente a padecimientos más severos.
Si bien los virus respiratorios tradicionalmente se asocian al invierno, siendo los principales el de la influenza, SARS-CoV-2 y virus sincitial respiratorio (VSR), la realidad es que tenemos otros virus que circulan durante todo el año, como el rinovirus, parainfluenza y metapneumovirus, incrementando el riesgo de complicaciones y coinfecciones.
De acuerdo con el Informe Semanal Situación Epidemiológica de Covid-19, influenza y otros virus respiratorios en México, al corte más reciente se han confirmado 296 casos de Covid-19; mientras que durante la temporada de influenza estacional 2025-2026, se han reportado más de 8 mil 900 casos.
Adultos mayores
Por su parte, en la misma temporada estacional otros virus respiratorios (OVR), suman alrededor de 6,900 casos, de los cuales 39.9% corresponden al VSR, 27.6% a rinovirus, 11.6% a metapneumovirus y 6.8% a parainfluenza.
Dicho riesgo de complicaciones y coinfecciones es particularmente importante en población vulnerable como: menores de cinco años, mujeres embarazadas, pacientes inmunosuprimidos, personas con enfermedades crónicas, EPOC e incluso aquellos que fuman, así como adultos mayores.
¿Por qué son más susceptibles? Se debe a que dicho grupo de personas cuenta con una respuesta inmunológica menos eficiente, dejando las vías respiratorias más expuestas a la entrada de nuevos virus e incluso bacterias.
Alta incidencia
Cabe mencionar que, tan sólo en el 2024, nuestro país registró más de 16 millones de casos de IRA, de los cuales, más de 3 millones correspondieron a menores de cinco años y cerca de 2 millones a adultos mayores. Incluso para 2025, las IRA continuaron manteniendo una alta incidencia entre la población mexicana.
Las infecciones respiratorias agudas suelen iniciar como cuadros de corta duración y se clasifican en infecciones del tracto respiratorio superior que afectan nariz, garganta y oídos; y en infecciones del tracto respiratorio inferior, que involucran tráquea, bronquios y pulmones.
En la práctica clínica, la atención médica es clave para reducir tanto la inflamación, como el dolor y la fiebre, síntomas característicos de las infecciones respiratorias agudas.
Riesgo de complicaciones
Bajo supervisión médica, el manejo sintomático mediante combinaciones como ibuprofeno con paracetamol, tanto en población pediátrica como adulta, puede contribuir a reducir inflamación, dolor y fiebre, favoreciendo una evolución clínica adecuada y disminuyendo el riesgo de complicaciones.
Ahora bien, se sabe que la mayoría de las IRA mejorarán con el tratamiento de los síntomas, pero es importante que las personas no retrasen una valoración médica cuando persisten o comienzan a intensificarse.
En la población vulnerable, una infección respiratoria inicialmente leve puede descender hacia las vías respiratorias inferiores y evolucionar a padecimientos más severos como bronquiolitis, bronquitis o neumonía, ya sea de origen viral o por bacterias como Streptococcus pneumoniae y Haemophilus influenzae, lo que incrementa el riesgo de hospitalización.
Medidas preventivas
De acuerdo con datos de Estadísticas de Defunciones Registradas (EDR) 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), las defunciones por influenza y neumonía ocuparon la sexta posición entre las principales causas de muerte con 37 mil 283 fallecimientos, de los cuales el 98.5% correspondió a neumonía.
Debido a que gran parte de los virus respiratorios se transmiten a través de las gotitas de saliva que se expulsan al toser, estornudar o hablar, así como por contacto con superficies contaminadas y partículas capaces de flotar en el aire, implementar medidas preventivas continúa siendo fundamental.
Personas vulnerables
Mantener esquemas de vacunación actualizados, reforzar hábitos como el lavado de manos, cubrirse al toser o estornudar, ventilar espacios cerrados, utilizar cubrebocas ante síntomas respiratorios, así como la limpieza de superficies y objetos, el aislamiento oportuno de personas enfermas, son acciones que pueden ayudar a disminuir la transmisión viral.
En este sentido, buscar atención médica puede hacer la diferencia entre una recuperación adecuada y una complicación respiratoria severa, especialmente en personas vulnerables.
*Dra. Martha Avilés, infectóloga pediatra egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).



